Hagamos alianzas con escuelas para la seguridad de niñas y niños

En Nicaragua, el regreso masivo a clases trae consigo varios temores para madres y padres de familia, y no solo por el coronavirus. Dado que en meses recientes muchas niñas y algunos niños han desaparecido, es importante establecer acuerdos con el personal docente pensando en la seguridad del chavalero, en especial de las zonas rurales donde se caminan largas distancias para poder estudiar.

Cándida, directora de una escuela de una comunidad rural de Matagalpa, nos cuenta que la seguridad de niñas y niños es una responsabilidad compartida entre la familia y el personal docente. “Desde inicio de año nos reunimos con madres y padres de estudiantes de preescolar a undécimo grado. Les pedimos sus números de teléfono y les explicamos los horarios”, indica.

La profe nos explica que en esta escuela no es usual que papás o mamás vayan a dejarles y traerles, e incluso, hay quienes viajan trayectos cortos en bus para poder estudiar. Lo bueno es que han desarrollado estrategias de cuido colectivo y la mayoría camina en grupo.

“Cada maestra o maestro sabe en qué grupo van sus estudiantes, que una niña de primero con una vecina de quinto grado, los buscamos y verificamos que salieron con su grupo. Luego se le avisa a la mamá o papá con quiénes van y ellos calculan en cuánto tiempo llegan… Incluso hay maestros que viajan en bus y saben quién va con quién. Cuando alguien falta, de inmediato nos comunicamos con su familia para saber el porqué de la ausencia”, nos dice Cándida.

Y añade que si van a tener una actividad extra se informa el día antes sin falta para que sepan a qué horas salen. “Aunque hacer esas llamadas sale de nuestro salario, eso nos ayuda a tener más control y protección de la niñez”, dice.

La maestra expresa que se han aliado con defensoras de mujeres y organizaciones que les han capacitado para identificar señales de abuso sexual y saber qué hacer en estos casos. Ella explica que desde el año pasado el Ministerio de Educación también incluyó espacios llamados Horas creciendo en valores u Horas guiadas, para hablar con la niñez de prevención de violencias, como el acoso escolar.

La responsabilidad de la familia

También es importante que desde la casa enseñemos a nuestras hijas e hijos aspectos básicos de seguridad para evitar los peligros, defenderse o buscar ayuda, nos dice la sicóloga Marellyn Somarriba de Grupo Venancia.

“Debemos explicarles que jamás deben hablar o irse con una persona desconocida; tampoco aceptar caramelos, juguetes u otros regalos, sean hombres o mujeres. Y si alguien les mete plática y quiere llevárselos de la mano, hay que enseñarles a gritar y que hagan una gran rabieta, porque eso llama la atención de otras personas que pueden acudir en su auxilio”, nos explica la sicóloga.

Otro punto muy importante que recomienda es acordar una “palabra clave” o “palabra secreta”, en caso de que alguien llegue diciendo que su papá o mamá les mandan a traer. “Si esa persona no dice la palabra clave que solo la niña y su mamá saben, por ejemplo, que no se mueva y busque a su maestra o maestro para informarle. Es responsabilidad de la familia informar a la escuela si otra persona llegará a buscarles”, apunta Marellyn.

La profesora Cándida nos cuenta que, aunque no es usual en su zona, han identificado algunos casos de hombres de 25-30 que rondan a niñas de 11 al salir de la escuela. “Hubo un caso con una niña de primaria que una amiga vio pasar con un hombre adulto en bicicleta, luego le preguntamos y ella contó que el hombre la perseguía, entonces logramos hablar con la mamá para advertirla.

“Aquí hemos creado una red de apoyo con gente de la comunidad que nos avisa si ven movimientos sospechosos de hombres con niñas o de otro tipo”, nos dice. Marellyn añade que en caso de que vayan a dejar y traer a niñas y niños, la escuela debe estar clara de quiénes son las únicas personas autorizadas para hacerlo.

Además, es importante que cada niño o niña sepa de memoria su nombre completo, dirección, teléfono y nombre de su madre y padre para que puedan pedir ayuda e identificarse. Otra recomendación es explicarles que puede haber personas que aparentemente se ven amables pero que si les piden acompañarles deben resistirse y pedir ayuda a gritos. Es bueno decirles que si alguien quiere llevarles a la fuerza se agarren fuerte de algo: un árbol, una bicicleta o incluso una persona que va pasando, para llamar la atención.

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