Denunciemos a una expareja violenta que nos anda ‘rondando’

Zenaida de los Ángeles Martínez Granados abordó un bus la mañana del 1 de noviembre con sus dos hijos y una sobrina hacia la comarca El Zapotal, en Santo Tomás, Chontales. En el mismo transporte iba su expareja Alfonso Noel Pérez Miranda, quien se bajó tras ella y la detuvo para insistirle una vez más que volvieran. Cuando ella se negó, él reaccionó con furia y la macheteó hasta matarla. El femicida ya está preso, pero hay dos niños en la orfandad y una familia y amistades que lloran a esta joven de 22 años.

Llevamos años denunciando que falta camino por recorrer para que la justicia proteja la vida de las mujeres. La impunidad o falta de castigo es una realidad que los agresores aprovechan. “Por eso debemos recordar que tenemos la Ley 779, el Código Penal y el Código Procesal Penal y que debemos exigir que se apliquen”, nos dice Luz, una abogada feminista matagalpina. Y agrega que a pesar de todos los cambios que le hicieron a la Ley 779, es un recurso que no podemos desperdiciar para buscar cómo protegernos porque es nuestro derecho.

Hace un tiempo cuando una expareja agresora nos acechaba se podían pedir medidas precautelares para proteger la integridad física, síquica, sexual y patrimonial, pero en la práctica no se está aplicando, advierte la abogada. Pero insiste en que es importante denunciar toda acción violenta por mínima que sea, porque eso marca un precedente que acuerpa a la mujer en un proceso legal; y recalca que seamos explícitas con la Policía: quiero que él se aleje de mi casa y trabajo, por ejemplo.

Por eso, aunque nos cueste tiempo y esfuerzo, la abogada sugiere insistir en una denuncia de violencia intrafamiliar enumerando las acciones de las que somos víctimas y aclarando que el hombre se niega a aceptar la separación. “Además hay que pedir que la manden con la sicóloga para documentar el impacto de esas acciones intimidatorias, incluyendo a sus hijas e hijos, porque es violencia sicológica”, recalca Luz.

“Hay que demostrar la conducta misógina del hombre porque conlleva responsabilidad criminal, y para eso necesitamos todos los antecedentes que la mujer interpone en la Policía”, afirma la abogada. Por ello recomienda que cada vez que el hombre ronda donde vivimos o nos sale en algún lado insultándonos o amenazándonos, hay que poner una denuncia.

También advierte que es probable que las autoridades minimicen estas acciones como “faltas” y que le propongan mediar, y aunque la recomendación es no mediar en casos de violencia, la abogada expresa que muchas aceptan porque se sienten intimidadas por la autoridad. “En ese caso, sepamos que el documento de mediación también es un precedente y les sirve para una segunda denuncia, porque cuando una mujer ya lleva dos mediaciones, la Policía ya no te puede obligar a una tercera y el caso va directo al juzgado. Siempre pidamos copia de todo, y si se da el caso, la presentamos en un tercer momento afirmando que ya no quiero mediar porque nadie me asegura que no me va a quitar la vida”, explica Luz.

Y hay que recordar que la ley también protege a chavalas menores de edad que son violentadas por sus novios, la edad no importa, solo que el agresor sea menor de edad, la diferencia es que se le aplica el Código de la Niñez y la Adolescencia y va al juzgado de adolescentes.

“Escuchemos nuestro corazón, sigamos nuestros instintos, y si no me siento segura, busquemos como andar siempre acompañadas, no quedarnos solas. Rompamos el silencio y sentemos precedentes de esa violencia y odio hacia nosotras. ¡Y no nos sintamos solas!, porque siempre nos estamos acuerpando y acompañando”, finaliza la abogada.

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