Cómo evitar que las chavalas se vayan de boca en su despertar amoroso

“Si no quiero que mi hija adolescente caiga en manos de un hombre que le puede hacer daño, es importante que fomentemos factores protectores para que sepan actuar en esta etapa de sus vidas”, nos explica Marellyn Somarriba, sicóloga de Grupo Venancia. Su principal recomendación es promover su empoderamiento para que tengan las herramientas para manejarse o defenderse en su despertar amoroso.

Pensando en madres y padres, Marellyn nos comparte algunas recomendaciones para evitar que sean presas fáciles, no solo de formas de amar machistas, sino de delincuentes que andan seduciendo y secuestrando chavalas para explotarlas de diversas maneras.

Desarrollar la comunicación y la confianza: hablar y escuchar son palabras claves en la comunicación. Si las chavalas se sienten escuchadas y valoradas se percibirán como personas importantes y valiosas. Por eso hay que dedicarles tiempo de calidad desde niñas y que sepan que pueden contar con su madre o padre para cualquier tema. Una forma de desarrollar cercanía en esta etapa es compartir experiencias, pensamientos y sentimientos sobre nuestros enamoramientos y cómo resolvimos los problemas. Esto puede abrir ventanas para platicar del amor, la sexualidad, los cambios del cuerpo o sus derechos.

Poner en remojo los prejuicios y hablar de sexualidad: no se trata de ‘promover’ que tengan relaciones sexuales, sino de que tomen decisiones informadas. Hay que hablar no solo de cómo prevenir un embarazo o Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), sino del derecho al placer y el respeto a sus decisiones. Muchos hombres presionan a las chavalas con la “prueba del amor” y debe tener claro que si no respeta sus deseos o su proceso, es violencia. Y si ella decide hacerlo, que tomen precauciones para que no haya consecuencias. Evitar no es solo su responsabilidad, y el condón es lo más recomendable en noviazgos adolescentes. En muchas ocasiones evitamos hablar de estos temas porque no sabemos bien qué responder o lo hacemos desde nuestros prejuicios. Y si no sabemos, lo mejor es decirlo, pero proponernos buscar respuestas. Aquí un excelente manual ilustrado con información científica con 100 preguntas sobre sexualidad adolescente que podemos leer con ellas.

Cultivar el amor propio: fomentemos su autoestima, repitamos que somos únicas e importantes y valemos por ser personas. Se trata de que reconozcan sus cualidades y habilidades para enfrentar o superar los obstáculos, pero también sus debilidades, para enfocarse en lo que deben mejorar. Una chavala con baja autoestima es más vulnerable a que un hombre le caliente el oído y crea en sus promesas.

Tratarlas desde el respeto: son nuestras hijas, no robots que cumplen órdenes. Cada una tiene su propio ritmo y forma de pensar. Si les motivamos a que piensen por sí mismas y respetamos sus opiniones, aunque no estemos de acuerdo, aprenden a ser independientes y autónomas.

Animarlas a hacer un plan de vida: apoyemos sus sueños y que planifiquen los pasos que darán para cumplirlos. Hagamos con ellas su plan de vida donde el amor puede ser una parte, pero no es el todo. Hay que insistir que cuando la persona que supuestamente las ama, les pide renunciar a sus proyectos o amistades, las violentan e irrespetan.

Supervisar el uso del celular y redes sociales: tenemos que saber cuáles son sus perfiles en redes sociales y platicar sobre medidas de seguridad básicas; cómo prevenir o responder al acoso, supuestos enamoramientos, o incluso, ofertas de empleo sospechosas. Muchas chavalas son contactadas desde perfiles falsos en Facebook o Instagram y luego son manipuladas para irse o las secuestran para imponerles una relación de pareja o explotarlas sexualmente.

Hablar de los mitos del amor romántico: es importante reflexionar sobre la idealización del amor que encubre acciones de violencia. Nos han enseñado a sacrificarnos y aguantar por amor. Por eso es importante desmenuzar estas mentiras para que identifiquen señales de violencia en el noviazgo y pongan límites. Aquí hay un video animado para ahondar en el tema.

Fomentar noviazgos con personas de su edad. No se puede prohibir que jalen porque es su derecho desarrollarse en el plano afectivo y parte de la vida, es mejor un noviazgo supervisado que uno a escondidas. Hay que hablar del noviazgo como una etapa para conocerse y pasarla bien, no como la antesala de la convivencia a edades tan tempranas. Hay chavalas que se van con los novios porque no las dejan jalar; más bien, hay que darle entrada para conocerlo a él y su familia. Saber cómo se relaciona con las hermanas o su mamá puede dar pistas sobre el trato que le puede dar. Y por supuesto cuando el pretendiente es un hombre adulto, zorro viejo, como decimos popularmente, hay que aclarar que estamos frente a un delito, explicándole que aceptarlo la pone en total desventaja.

Protegerla de la violencia. Cuando en el hogar hay abuso, insultos, descalificaciones, demasiadas prohibiciones o abandono físico o emocional, irse con el primero que se lo proponga, será su manera de parar con el maltrato. Vivir violencia en la casa la expone a ser víctima de relaciones abusivas o redes de trata de personas, por ejemplo, que buscan a chavalas en situaciones vulnerables para hacerlas caer en sus trampas. Protejamos a las hijas poniendo un alto o buscando ayuda en casos de violencia o abuso.

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